23.10.10

Lo que estaban esperando!


Seguro no lo pueden creer. Jajajaja yo tampoco. 

Por fin pude darle el moldeado a este capitulo. Por que siquiera pueda considerarse un corto. Es tan largo como un capitulo normal XD así que a no quejarse por eso. 

Tarde lo mio, pero si se pudo!

Muchas gracias por esperar =D.

Espero que lo disfruten!

Y ya saben...XD comenten.
El corto que no fue II: Los Potter

No me importa quien sea, me preocupa lo que está planeando.

Siempre habla muy fuerte y me mira como si fuese algo extraño.

¡Fuchale!

Bastante tenia cuando venias a gritarme cuando estaba con mami. No creas no que sé quién eres. Si ya me di cuenta. Yo estaba muy cómodo en mi lugarcito y venias y gritabas.

Mmmm


¿Qué haces?

No, no me toques…no quiero…no quiero, me angustio…nooooo.

El llanto del bebé rompió el tranquilo silencio que reinaba en la habitación. James se levantó rápidamente de su silla al lado de la ventana para acercarse a la cuna  y miró a Harry que tenía su manito estirada por sobre el borde. Su baja estatura no le permitía llegar más allá, porque sino…

―Bebé.―

―Si campeón. Pero esta incomodo. Se ve que aun tiene sueño.

No, no es cierto. No tengo sueño ni en lo más mínimo. Si bien el viaje de salida estuvo algo turbulento ahora me siento mejor. No tienes porque excusarme. Yo sé muy bien lo que…nooooo ¡no me toques! Tus gérmenes son tuyos, ¡yo no los quiero!

El llanto se intensificó.  El pequeño y nuevo Potter tenía pulmones poderosos. 

Lily se despertó sobresaltada. Habían pasado unas horas desde el parto, miró a James y luego a Harry.

― ¿Qué pasa?― preguntó somnolienta. Su aspecto era cansado pero al mismo tiempo radiante. Digno de una mujer que acaba de dar a luz y que aun con el cansancio encima su felicidad se refleja en cada punto de su cuerpo.

―Nada cariño. Harry ha querido acariciarlo y al niño le ha entrado un ataque de histeria.―
Creo que me están tildando de quisquilloso. Bueno, no importa. Tengo mi temperamento y no pienso cambiarlo. No cuando sé lo que me espera con este gigante de manos llenas de gérmenes llamado Harry. 

Seré chiquito pero no soy tonto.

Ya, mucho no veo. Para mí  todas son formas extrañas, pero se diferenciarlas. Huelen distinto y hablan distinto.

― Bebé.― Harry era insistente. A toda costa quería tocarlo. Después de todo era suavecito y olía extraño. 

James lo levantó en brazos.

― No, está inquieto y no quiere. Ya tendrás tiempo dejugar con él.―

― ¿Y le voy a moztrar mis juguetes?― preguntó el primogénito aferrándose al cuello de su padre.
James sonrió.

― Claro, si tú quieres.―

Harry se lo pensó. Mucho.

― Solo moztrarselo. Nada de prestar.― sentenció luego de unos segundos. La pareja sonrió pero antes de que pudieran preguntarle algo, llamaron a la puerta solo por pura cortesía. A los segundos un radiante Sirius, seguido por Elis entraron cargados de globos y cosas bonitas.

― Oh por dios pelirroja. Lindo camión te paso por encima… ¡ay!― los ojos grises se posaron en la mujer a su lado, le había dado duro.― ¿Por qué?

― Acaba de parir, lo menos que necesita es un comentario as de grosero.―

― ¡Pero es cierto! Y sin resentimiento Lily, te ves hermosa de todas maneras…― la aludida sonrió amablemente y se sentó en la cama.

― Intenta pasar una sandia por un agujero del tamaño de una mandarina y después hablamos.― retrucó Elis ahora prestándole más atención a su nuevo sobrino postizo. Era una belleza y por mas que no se pudiese ver el color de sus ojos,  era obvio que se parecería muchísimo a Harry. Era igualito al pequeño cuando era una pasita recién nacida.  Aunque claro, que ella solo vio las fotos, por que para ese entones aun no veía.

El bebé movió sus bracitos estirándolos.

Hueles bien, álzame. Quiero ir contigo. Ahhh…si…suavecito.

― Le agradas.― dijo James con una sonrisa.― Ha estado inquieto toda la mañana y no deja que nadie lo toque, pero al parecer tienes tacto con los niños.

― Harry hizo lo mismo en cuanto te conoció.― agregó Lily.

Elis solo sonrió. Hasta estar en la situación de madrina nunca había tenido un contacto tan grande con un niño y le sorprendía el temple que podía tener.

Ni hablar de la descarga eléctrica que le recorrió la primera vez que tomó a su ahijado en brazos. Era sentirse en las nubes y estar feliz por ello, inmensamente feliz.

Existía el amor a primera vista, ella lo había experimentado con Harry.  Uno cálido y burbujeante.  De esos que te hacen replantearte alguna de tus metas y hacerle un espacio importante a la idea de llegar algún día a ser madre. Porque estaba segura que Lily debió haber sentido eso mismo multiplicado por un millón al cuadrado y aun no podía siquiera vislumbrar el resultado y sus últimos dígitos de tan grande que quedaba el numero.

― Yo.― no era extraño que pasase. Familiares y amigos suponían que eso pasaría tarde o temprano y parecía el comienzo de una tormenta problemática. El niño de ojos verde intenso tenia las manitos extendidas hacia su madrina. Ese recién llegado se estaba tomando demasiadas libertades.

James lo acomodó en sus brazos.

― Harry, tu hermano está conociendo a tu madrina. ¿No quieres?―

― No. Mía. Yo quiero ir con ella.―

Elis sonrió. Al instante Sirius tenía a su ahijado en el aire, tratando de distraerlo.

― ¡Campeón!  ¡Ey! ¡Estas más alto!―

Nuevamente llamaron a la puerta.  Una cabellera pelirroja y dos castañas se dieron paso hacia la enorme habitación. 

Tonks estaba cargada de una docena de globos, mínimo. Una sonrisa amplia en su joven rostro y un brillo especial en los ojos.

Era la primera vez que acompañaba tan de cerca un embarazo y su correspondiente nacimiento, por lo cual, sus expectativas y ansias eran enormes.

― No tienes vergüenza pelirroja. Tendrías que haber tenido dos, así no me quedaba solito y sin ahijado. ― negó Thomas teatralizando. ― Mira que estoy a un paso de ofenderme. ― sintió a Elis agarrarlo del brazo amistosamente.

― Hagamos un trato,  en vista que Lily te ha dejado fuera de la onda Padrinazgo, yo personalmente, te hare dueño de un titulo de tal rango cuando tenga mi primer hijo. ― ofreció la mujer  riéndose de cuando en cuando.

― Ehm…un modelo Elis no es tan descarado como un Lily, pero acepto.― ambos rieron fuerte acompañados por la pelirroja.

Cabe destacar, y es un pensamiento mío, que esa oración es demasiado ambigua. Quizás lo que debería haber señalado es que todo depende de la clase de padre que ella elija para tener un bebé.

― Además no puedes quejarte, fue por sorteo. ― objetó James acercándose. ― Estábamos tan indecisos que tuvo que ser así. Imagínate que te hubiese tocado con Remus.

― El padrinazgo del mismo sexo es lo in de lo top. Pero la verdad mucho no me va. No te ofendas, Remus. ―
― No lo hago, no te preocupes. Me da miedo el solo pensar lo que podría salir de eso. ― Todos rieron.

El ambiente estaba realmente distendido.  Y no era solo por el nacimiento, que ya bastante acontecimiento es, sino porque los presentes se conocían y tenían un alto grado de  afinidad.

Algo que, cabe destacar, no se había dado en el nacimiento de Harry.

Después de mudarse Lily había necesitado ayuda. Ahí habían estado Tonks y Elis. Cuando James tuvo que instalar una red de hometheater impresionante, Remus, Sirius  e incluso Thomas habían ayudado.

Cada visita de placer o por ayudar a la nueva casa de los Potter había terminado en una cena familiar de grandes magnitudes.

Sirius bromeó con mudarse allí de seguir así la cosa. A lo que Lily aceptó gustosa diciéndole que le serviría que sacase al gato a pasear por el terreno a ver si se le quitaba histérico ante las macetas.

Creo que es demasiado obvio agregar que el mayor de los Black casi sale corriendo.

No lo hizo porque estaba demasiado cómodo en el amplio sillón de cuero del living.  ¡Por amor a Buda! Estaba cerca de la pizza y de la bebida. Yo tampoco me hubiese movido de ahí.

― ¿Cuanto estarás aquí? ― quiso saber Tonks.

― Mañana me dan el alta.  Dicen que lo mejor será descansar mejor hoy para tener fuerzas….como si no supera lo que me espera. ― cerró los ojos. ― Créeme, tenemos bastante por delante. ― Tal vez la oración sonaba dura e incluso un poco fuera de lugar. Pero solo había que ver el rostro de la pelirroja para darse cuenta que no lo consideraba una carga ni nada por el estilo. Ella amaba a su nuevo hijo tanto como amaba a Harry y esa era la única verdad del universo en ese instante.

James se acercó a su esposa y acarició su cabeza.

― Será diferente. Estaremos juntos  ¿recuerdas?

Pequeño GRAN detalle. Lily no pudo evitar sonrojarse. Vamos que no es una niña de preparatoria con las hormonas revolucionadas, pero claramente ella no era la única radiante y especialmente apuesta en ese instante.  James parecía cincuenta veces mas enérgico que de costumbre. Y eso resultaba…encantador.

― Son estos los momentos que me conmueven. ¿Para cuándo el próximo Potter?

¡Thomas! ― Los hombres sonrieron picaros, las mujeres fueron las que reclamaron. Había bandos muy marcados.

― ¿Qué? Soy realista. Al paso que va Elis, no seré padrino hasta dentro de cien años, y no sé ustedes, pero si bien pienso vivir mucho, como que esa cifra escapa un poco de mis posibilidades naturales. ―

― Momento, momento. Primero, no pienso tardar TANTO y segundo ¿Qué fue de tu sueño de ser eterno?

― Crecí y me di cuenta que como mucho puedo vivir hasta los ciento treinta. ― el rostro  de Thomas brilló extrañamente. Un escalofrió recorrió a Elis. ― Y ¿Cómo es eso de que no piensas tardar tanto? ― los ojos del pelirrojo se estrecharon. ― ¿Algo que quieras contarnos, castañita?

La mujer enmudeció, no por pena, sino por sorpresa.

― ¿Nada que decirnos sobre tu cita con ese…ehm…como se llamaba?

― Mark. ― Ok. La respuesta no vino de la persona esperada. Algunas cabezas se giraron para ver a Sirius, este parecía un tanto rígido pero sin perder esa actitud de: yo lo sé todo, maldita sea, no me contradigas.

Elis se acomodó la blusa que llevaba puesta, intentando hacer tiempo. No sabía por qué, pero sentía que debía hacerlo.

Segundos después, pudo hablar.

― No fue una cita, era una consulta sobre algo. ―

― Una consulta que duro cuatro horas. No quiero ni imaginarme lo que deben ser tus reuniones. ― bromeó Sirius picante.

Es cierto.

Detengamos el tren acá para aclarar las cosas. Porque la verdad, esta conversación está siendo medio rápido  y no quiero llevarme un atraconaso de información, como tampoco quiero que ustedes pasen por eso.

La verdad era, o quizás parte de la realidad, que Elis si había salido con Mark a cenar. PERO…y recalco PERO, en su fuero interno era para consultar un par de cosas. Mark se había graduado antes y ya había tenido experiencia con construcciones. Elis  estaba empezando y necesitaba alguien que la guiase.

¿Cuál había sido el problema?

¿Por qué Sirius se comportaba un tanto…ehm...- como se lo podría llamar sin insultarlo del todo- posesivo territorial?

La reunión de aquellos dos supuestamente debía durar dos horas. Y no había sido para cenar, sino para tomar algo. Luego Elis iría al pent house de Sirius a conversar un par de detalles con él.

Como sabrán deducir,  Sirius se tomó el temita un tanto personal.  (Y ya sabemos lo que eso significa).

En pocas palabras, el hombre  sentía como que le estaban tocando las pelotas, pero no llegaba a darse cuenta en qué sentido. La incomodidad era intensa, pero desconocida.

― Bueno, mejor… ¿alguien quiere chocolates? ― cortó Tonks el momento incomodo que se había formado. Elis siquiera miró a Sirius y agradeció el detalle de su nueva amiga.

― Seguro que Harry si quiere, no cari...― los presentes cayeron repentinamente en la realidad.  

James podía jurar que su hijo estaba entre Sirius y Remus, o por lo menos así era hasta hacía…

― ¿En donde esta Harry? ― preguntó Lily tratando de encontrar a su hijo mayor entre toda la visita, pero evidentemente su pequeño o se escondía muy bien o ya no estaba allí. ― James….

― No te preocupes, saldremos a buscarlo. ― objetó Thomas.

Ok, esto no era para preocuparse tanto…como lo hacía Lily. Evidentemente la pelirroja se encontraba en un estado de vulnerabilidad porque al instante se sintió realmente avergonzada de  haber apartado la vista de su hijo durante un segundo. Si no fue menos, no me sorprendería.

Hizo ademan de levantarse.

― Lo encontraran, es pequeño y este lugar tiene seguridad. ― James a su lado le sonrió tranquilamente mientras cargaba con el bebé y lo mecía.  El recién nacido con los ojos abiertos no dejaba que nada lo distrajese de sus pensamientos.

Evidentemente esto es una vil treta de manipulación para hacerme dormir. Aunque…no tengo ni idea lo que signifique. Se lo escuche decir una vez a alguien en el exterior y créanme, me pareció una oración poderosa.
Por mi parte lo único que puedo hacer, por ahora, es portarme bien. Yo si sé hacerlo.

El hombre le entregó al niño a su esposa, seguramente, para que se alimentara.

No te pongas mal, yo estoy acá. El chico de los gérmenes seguramente ya esté lejos. Me tienes a mí, te aseguro que yo no tengo intenciones de gritar ni nada por el estilo.

Bueno, tal vez no me creas por mi comportamiento de hace rato, pero generalmente soy muy tranquilo….en serio…

 ¿Mami…?
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Caminaban a la par y sus respiraciones estaban un tanto agitadas.

― Es demasiado pequeño…―

― Es una clínica maternal, no un sanatorio mental o algo así. De no encontrarlo nosotros seguramente estará con alguien de seguridad.

― Eso no me alivia. ―

― No es algo relevante. ―contestó Sirius fríamente. Debían tener la misma técnica de búsqueda por que por alguna razón se habían separado…juntos. Remus, Tonks y Thomas habían salido hacia el otro lado. Más específicamente para la sección de recepción.

Elis y Sirius estaban en la segunda área de descanso, cerca de los baños.

La mujer a su lado se frenó.

― Disculpa, pero ya esta actitud tuya me está hartando un poco. ―

― No sé de qué hablas. ― Elis se adelanto unos cuantos pasos, interponiéndose entre Sirius y la puerta de acceso al baño de hombres. ― No seas ridícula, tenemos que…

― Dime en este momento que te está ocurriendo.

No era algo que Sirius quisiese admitir, por que digamos la verdad, él pobre aun no podía aceptar el hecho de que algo estuviese pasando.

Después dicen que las mujeres son complicadas.

Se miraron. Oh, sí.  Si me preguntan, no hay nada mejor para colocar tensión en una situación, que mirarse mutuamente intentando leerle el pensamiento al otro. Claro está que como eso es imposible y mas con esa carga de molestia entre sus dedos, la cosa no puede salir bien.

Es como intentar leer chino apenas uno se despierta: desconcertante.

Sirius iba a responder cuando en el silencio que acompaña el intento de lectura de mentes oyeron el llanto de un niño.

Instantáneamente cualquier barrera que pudiese existir se vino abajo y entraron a la par en el baño de hombres. Por suerte en los orinales no había nadie y en los cubículos el movimiento era nulo, menos, en el último en el fondo.

Los adultos se miraron unos instantes. Elis asintió y Sirius tocó a la puerta.

― Ey, campeón. ― era suave, como quien pide permiso con mucha pena.

― Harry, cariño. Somos nosotros. ― murmuró la mujer suavemente. ― Ábrenos, cielo.

― No. ― contestó el pequeño del otro lado con voz gangosa.

― Pero si no sales no podremos comer chocolates. Tío Remus y ti Tonks trajeron muchos. ― intentó convencerlo nuevamente.

― No quiedo chocolatez. ― esa era nueva. Harry no era de entrar en ese lapso de angustia tan grande como para no desear algo dulce.

― ¿Qué es lo que quieres, campeón? ―

Hizo silencio. Lo conocían lo suficiente como para saber que estaba pensando la mejor manera de expresar lo que realmente deseaba. Harry era abierto con lo que sentía, el círculo en donde se había criado le había dado ese beneficio, haciéndole sentir  suficientemente cómodo como para que no tuviese miedo a expresarse.

Le escucharon caminar y abrir la puerta tras un suave CLIC.

Sirius era de hierro, pero si había algo que le podía era su ahijado con los ojos rojos y la carita mojada por las lágrimas. Llevaba su cabello aun mas despeinado de lo normal y jugaba torpemente con su camisita verde oscura.

Ambos padrinos se agacharon para estar a su altura.  El hombre le paso una mano por la cabeza.

―  ¿Qué pasó, campeón? ― le preguntó con tono paternal.

El niño miraba sus zapatos apenado.

― Bebé no me quiere. ― dijo quedamente. ― Entonces…si bebé no me quiere…mami tampoco.

No estaban seguros de cómo podía un chico de cuatro años sacar semejante conclusión, pero estaba claro que ese disparate le estaba dando sus buenos retorcijones de corazón al pobrecito.

― Cielo, no es así.  Mami jamás dejaría de amarte y por lo de tu hermanito, solo es chiquito y está asustado. Imagínate estar recién despierto y rodeado de personas que no conoces.

Dio pequeños pasos hasta colocarse en los brazos extendidos de Sirius, sin dejar de mirar a su madrina. La escuchaba y lo que era mejor, la entendía.

― Dale una oportunidad más. Es muy pequeño y ahora tú eres su hermano mayor. ―

― ¿Yo? ― preguntó inocentemente sorprendido.

― ¡Claro campeón! ¿Quién le enseñara a jugar con el gato? ¿Y con mi cachorra?  Alguien tiene que decirle como encontrar las medias en su cama. ― Harry rió por las cosquillas propinadas por su padrino y por la idea de tener alguien con el cual compartir esas cosas.

― ¿Y mis juguetes? ¿Se los tengo que dar?

― No definitivamente, pero hasta que el tenga sus propios juguetes de niño grande podrías ir enseñándole como se usan, de a ratitos. ― Elis extendió su mano y acomodo la ropa de su ahijado mientras este escuchaba los argumentos que le daban sus padrinos pacientemente.

Realmente eran un equipo.

En menos de lo que pensaron Harry salía del baño de la mano de ambos con una sonrisa amable en su cara recién lavada.

Arreglado y predispuesto.

Después de todo, era el hermano mayor y tenía que dar el ejemplo…por los primeros días. Ya tendría tiempo de enseñarle mañas.
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Habían regresado hacía no más de diez minutos atrás y ya todos estaban allí. En cuanto el pequeño entro en la habitación corrió con su madre en busca de mimos.  Los cuales, dicho sea de paso, recibió con creces. James cargaba al bebé y para cuando Tonks llegó junto a Thomas, estaba a punto de cambiarlo.

James se dio cuenta.

― ¿Quieres hacerlo? ― La joven dudó. No porque su deseo fuese otro, sino porque temía que estarse entrometiendo.

Prácticamente es algo absurdo eso, pero con un recién nacido uno tiene la impresión de que se pueden romper por cualquier cosa.

― Hagamos lo juntos. ― propuso  Remus.

― ¿Alguien tiene una cámara a mano? Es la primera vez que los padrinos van a cambiarle…la primera de muchas…― finalizó tétrico como presagiando un tedioso trabajo.

― No recuerdo que te quejases tanto cuando cambiabas a Harry. ― Sirius río.

― Eso es, por que lo cambiaba yo. ― Elis sacó la cámara de fotos de su bolso y se la pasó a James que estaba más cerca de la cuna del hospital. ― Sirius le tiene un tanto de fobia.

― Eso no es cierto. Lo que pasa es que Harry tiene muy buena puntería y digamos que las veces que lo cambie termine empapado.

Thomas apoyó una mano en el hombro de Sirius.

― Sé a lo que te refieres. ―

Remus negó lentamente y puso su atención en lo que estaba por hacer.

Increíblemente, y a pesar de los nervios, tanto Tonks como el castaño hicieron un trabajo rápido y meticuloso.  

En menos de cuatro minutos el recién nacido estaba listo para ser devuelto a los brazos de su madre.

Y cuando la joven, nueva  y estrenada madrina le dio al niño, la parturienta susurró un gracias cargado de ternura.

― Acabamos de anotarlo. ― Lily besó la cabecita de su hijo nuevamente y Harry se sintió reconfortado.  ― Vinieron cuando no estaban.

Había expectativa.  La pareja no dio a conocer nunca en el recorrido del embarazo el nombre del bebé, siquiera cuando se enteraron que sería un niño.

Harry miró a su hermano del otro lado del cuerpo de su madre e intentó tocarlo. Al comienzo éste hizo ademan de largarse a llorar pero en cuanto sintió el tacto de su hermano se calmo. Aparentemente y en sus propias palabras mentales, el chico de los gérmenes era tan suavecito como mami.  

Harry, como hermano mayor se sintió contento y en seguida buscó la aprobación de sus padrinos y estos le sonrieron.

Tenían razón, sólo debía darle tiempo.

― Ya basta de suspenso, pelirroja. ― Thomas reclamó en broma.

― Harry, muéstrales el dibujo. ―

El niño se sentó en la cama y con la ayuda de su padre tomó el blog de notas que había sobre la mesita. Buscó con esmero hasta que encontró una hojita doblada en cuatro. James agarró el cuaderno mientras su hijo desenvolvía  el papel.

Se sentía orgulloso. Era su primera obra como hermano mayor y algo que recordaría toda su vida de ser posible.

En colores vivos y con caras sonrientes, monigotes con formas humanoides miraban hacia fuera del papel con una casita de fondo.  Todo en su debido lugar y con armonía.

Había un papá, con anteojos grandes y sonrisa a juego. De cabellos desordenados y oscuros.

Una mamá, mas bajita y pelirroja. Con enormes ojos verdes y actitud chispeante y amable.

Estaba  Harry, pequeño en medio. Con el mismo cabello desordenado que su padre y con mustang a un lado. Una bola de pelos desordenados y ojos tipo canica.

Y por último, pero no menos importante, un bebé, aunque más bien era un círculo ovalado en los brazos del monigote con nombre: mamá.

Sobre esta bolita, y con un fuerte color verde, las letras estaban formadas con un determinado nombre.

John.

Elis llevó una de sus manos a la boca.

― Es el nombre de…― Thomas estaba a su lado para cuando le fallaron las piernas de la impresión. Estaba sorprendida y…alegre.

― Sería un honor para nosotros que aceptases. ― opinó Lily suavemente.― Cuando Harry se decidió, no cambio de parecer en ningún momento.

Había pasado poco más de un año y era sorprendente como el recuerdo aun dolía. Sin embargo, en aquella habitación en ese instante, esas cuatro letras que formaban el nombre de su padre fallecido cobraban nueva vida.
Y de alguna manera, el ciclo de la vida y de la muerte se unían en aquella pequeña acción, tan magnánima y fuerte.

Asintió firmemente.

― Claro, estoy segura de que se sentiría honrado. ― se limpió rápidamente los ojos acuosos y sonrió.  Sintió a Thomas abrazarla por los hombros y sonrió.

― ¡Bien! Entonces… ¿Por qué no nos sacamos una foto? ― preguntó Thomas alegre intentando despejar el ambiente.

Justo en ese momento una enfermera entró.

No tardaron en pedirle el favor y en cuanto terminó de verificar el estado físico de Lily,  todos se pusieron a ambos lados de la amplia cama.

― Sonríe John, esta es la primera foto de una colección interminable. ― Bromeó Thomas antes de que el flash saliera disparado.

Estaba oscureciendo y la temperatura se estaba haciendo soportable.

Era verano y John Charles Potter había salido al mundo un 16 de agosto,  bajo el mismo signo que su hermano.  

Y aun siendo chiquito y recién estrenado, se había dado cuenta de algo: La vida fuera de “lugar seguro”, si bien se sentía extraña, no era para nada despreciable.

John sintió una sombra acercarse sobre el cuerpo de su madre.

Oh, no… ¡no te atrevas!

NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Se largó a llorar con tal fuerza que su carita se volvió roja en un solo segundo. Harry lo miró como si fuese una cosa extraña y luego giró su cabecita para mirar a su padre.

James sonrió y lo levantó en brazos.

― Creo que aun no estaba preparado para eso, campeón.  ¿Quieres chocolates?― propuso para distraerlo de la rabieta de su hermano menor.

Mamiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, ¿Qué me hizo? Noooooooooooooooooooooooooooooooooo.

1 comentario:

  1. Chicas, como ya algunas de vosotras sabréis estoy a punto de cumplir mi primer año con el blog y...nada me gustaría mas que celebrarlo con vosotras.
    Para tal evento tengo varias ideas en la cabeza, una es la del top comentaristas como ya os dije el otro día, las afortunadas que queden las 10 primeras se llevaran unas sorpresitas que..en fin, no adelantemos acontecimientos.
    Otra idea es esta, ya se que aun falta mucho pero lo digo ahora porque como nos pillaran las navidades de por medio no quiero que nadie se quede sin participar por tal causa.
    Veréis, se trata de concursar con la mejor historia que creáis que habéis escrito, aquella a la que tengáis un especial cariño, la que haya tenido mejor aceptación entre vuestras lectoras o la que simplemente mas os haya cautivado, es simple, vosotras decidís,.
    No tiene que ser necesariamente sobre la saga, la cual me apasiona, puede ser de cualquier otro genero, no hay inconveniente alguno, de amor, de suspense, miedo, intriga, drama...en fin , como ya bien dije antes, vosotras decidís.
    El plazo de inscripción se habré desde hoy mismo hasta el 20 de enero de 2011, hay cerrare el correo y pondré a disposición de todas vosotras las historias que concursen.
    Las votaciones no serán por encuesta, si no por comentario en la entrada, no quiero problemas con los votos, ya tuve una mala experiencia con ese tipo de votación el verano pasado.
    Bueno chicas, yo os dejo aquí la entrada, la que quiera participar ya sabe, mandarme un correo a elrincondebonnie@hotmail.com con, vuestro nombre, la dirección de vuestro blog, y la HISTORIA, RELATO, NOVELA O FIC que queréis que concurse.
    Da igual si es de crepúsculo o de cualquier otra cosa, lo único que quiero es que participéis todas.
    ¿Los premios?, jejejeje, si, ahora os los digo:

    1 Puesto: Publicación de toda la historia en mi blog ( si así la dueña de la historia lo quiere), Banner personalizado, portada y cabecera del blog, titulo acreditativo de primer puesto , portada para la historia, blog del mes , y publicidad tanto en facebbok y twiter.
    2 Puesto : Publicacion de toda la historia en mi blog ( si así la dueña de la historia lo quiere), Banner personalizado,titulo acreditativo de segundo puesto, portada para la historia y publicidad tanto en facebook y twiter.
    3 Puesto: Banner personalizado,titulo acreditativo de tercer puesto, portada para la historia y publicidad tanto en facebook y twiter.
    Bueno demás cositas que se me irán ocurriendo.
    Así que... ya sabéis, si quieres participar, mándame tu mejor historia, novela o fic que hayas escrito y celebra conmigo este primer año.
    http://elrincondebonnie-bonnie.blogspot.com/2010/11/quiero-celebrarlo-con-vosotras-os.html

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